Un estado óptimo de las aguas de la región requiere unas infraestructuras difícilmente financiables bajo asignación presupuestaria. En este caso, Cantabria implanta en abril de 2006 el canon de saneamiento, con un retraso de hasta 20 años respecto a otras comunidades de España. La creación de este tributo ecológico que grava la producción de aguas residuales tanto de particulares como de industrias de la región, permitirá cumplir con el principio solidario de "quien contamina paga", al tiempo que permitirá subvencionar los gastos de depuración de aguas residuales de Cantabria. Asimismo, nos encontramos que el precio de los servicios del agua es el más bajo de toda España, siendo el consumo, el más elevado. La adaptación de la tarifa del agua al coste real, es un reto y una obligación para los gestores, que deben favorecer el uso eficiente, y la recuperación del buen estado de todas las aguas, tanto superficiales como subterráneas, para el año 2015, tal y como requiere la Directiva Marco del Agua. |